Hallándose Jesús algunos días antes en Betania, en casa de Simón el Leproso, estando a la mesa, entró una mujer con un vaso de alabastro lleno de ungüento o perfume, hecho de la espiga del nardo, de mucho precio; y quebrando el vaso, derramó el bálsamo sobre la cabeza de Jesús. Algunos de los presentes, irritados interiormente, decían: "¿A qué fin desperdiciar ese perfume, siendo así que se podía vender en más de trescientos denarios, y dar el dinero a los pobres?" Con cuyo motivo bramaban contra ella. Mas Jesús les dijo: "Dejadla en paz: ¿por qué la molestáis? La obra que ha hecho conmigo es buena: pues que a los pobres los tenéis siempre con vosotros, y podéis hacerles bien cuando quisiereis; mas a mí no me tendréis siempre. Ella ha hecho cuanto estaba en su mano: se ha anticipado a embalsamar mi cuerpo para la sepultura. En verdad os digo, que, doquiera que se predicase este Evangelio por todo el mundo, se contará también en memoria de esta mujer lo que acaba de hacer". (vv. 3-9)
Beda, in Marcum 4, 43.
El Seńor, quien había de padecer por todo el mundo y redimir con su sangre a todas las naciones, se detiene en Betania, esto es, en la casa de obediencia. "Hallándose Jesús en Betania, en casa de Simón el Leproso, estando a la mesa, entró una mujer", etc.
Pseudo - Jerónimo
Porque el cervatillo vuelve siempre a su refugio, es decir, el Hijo del Padre, obediente hasta la muerte, exige de nosotros obediencia.
Beda, in Marcum 4, 43
Dice Simón el Leproso, no porque lo fuera todavía, puesto que le había curado el Seńor, sino porque conservando este nombre se recordaba el poder del que le había curado.
Teofilacto
Aunque los cuatro Evangelistas hacen mención del ungüento de la mujer, no se trata de una misma, sino de dos mujeres. De estas menciona San Juan a una, que es la hermana de Lázaro, la cual ungió los pies de Jesús seis días antes de la Pascua. La otra es la que citan los tres Evangelistas restantes. Y si prestamos atención, encontraremos tres, una citada por San Juan, otra por San Lucas, y otra por San Mateo y San Marcos. La citada por San Lucas (cap. 7) es la llamada cortesana, y se acercó a Jesús a la mitad de una cena; la que citan San Mateo y San Marcos fue a Jesús durante la pasión, y no se dice que fuera pecadora.
San Agustín, De consensu Evangelistarum, 2, 79
En cuanto a mí, creo que la única mujer que se echó a los pies de Jesús fue María la pecadora, quien lo hizo dos veces: una cuando, como refiere San Lucas, acercándose con humildad y lágrimas en los ojos, mereció la remisión de sus pecados. Esto es lo que refiere San Juan cuando habla de la resurrección de Lázaro, antes de que fuera Jesús a Betania, diciendo: "Esta María es aquella misma que derramó sobre el Seńor el perfume, y le limpió los pies con sus cabellos, de la cual era hermano el Lázaro que estaba enfermo" ( Jn 11,2). Este hecho, pues, repetido en Betania, del que no se hace mención en San Lucas, es referido de la misma manera por los otros tres Evangelistas. Ahora bien, diciendo San Mateo y San Marcos que derramó aquel bálsamo sobre la cabeza del Seńor, y San Juan que fue sobre los pies, debemos admitir que le derramó sobre ambas partes. Pero si alguno arguye que una vez quebrado el vaso, según San Marcos, y derramado el bálsamo, no puede quedar residuo alguno con que ungir también los pies del Salvador, contestará el cristiano que no se quebró el vaso de modo que se derramase todo el bálsamo, o más bien, que después de ungidos los pies se rompió el vaso para perfumar con lo que quedaba la cabeza.
Beda, in Marcum 4, 43
El alabastro es una especie de mármol blanco con vetas de varios colores, de que suelen hacerse vasos para bálsamos por su propiedad de conservarlos incorruptos, y el nardo es un arbusto aromático, de raíz grande y gruesa, según dicen, si bien corta, negra y frágil. Lleno de sabia, huele tanto como el ciprés, y tiene un gusto agrio, hojas pequeńas y espesas y tallos que terminan en espigas. Es muy apreciado por los perfumistas, bajo el doble punto de vista de las espigas y de las hojas. Por eso que dice San Marcos: "Ungüento hecho de la espiga del nardo, de mucho precio". Es así que el bálsamo que llevó María al Seńor estaba compuesto, no sólo de la raíz del nardo, sino, lo que le hacía más precioso, de las espigas y las hojas, teniendo, por tanto, las propiedades de muchos perfumes.
Teofilacto
O, como se dice en griego, bálsamo de nardo fiel, porque era un bálsamo confeccionado con toda pureza y esmero.
San Agustín, De consensu Evangelistarum 2, 78
Parece que hay contradicción entre el modo de referir de San Mateo y San Marcos (que dicen que la Pascua era dos días después, y que Jesús se hallaba entonces en Betania, en donde tuvo lugar el hecho del bálsamo) y la narración de San Juan, (que dice que Jesús fue a dicha ciudad seis días antes de Pascua, y refiere después lo del bálsamo). Pero desaparece toda duda sobre este punto desde el momento en que comprendemos que San Mateo y San Marcos no se refieren al hecho del bálsamo cuando dicen dos días después, sino que, recapitulando, hacen mención de él, habiendo tenido lugar seis días antes de la Pascua.
Pseudo - Jerónimo
En sentido místico, Simón el leproso representa primero al mundo infiel y después al fiel, y la mujer con el vaso de alabastro a la fe de la Iglesia que dice: "Mi nardo precioso difundió su fragancia" ( Cant 1,11). Se llama sincero al nardo, esto es, místico y precioso; la casa embalsamada con su olor es el cielo y la tierra; el vaso de alabastro roto es el deseo carnal que se estrella contra la cabeza de quien todo el cuerpo recibe trabazón y cohesión ( Ef 4,16); cuando el Seńor se sienta, se humilla, para que llegue a El la fe de la pecadora, la cual de los pies sube a la cabeza, y de ella desciende a los pies por la fe, esto es, a Cristo y a sus miembros.
"Algunos de los presentes, dice, irritados interiormente, decían: ¿A qué fin desperdiciar ese perfume?". Por sinécdoque: se dice uno por muchos y muchos por uno porque encontró Judas su perdición en lo que debía ser su salvación, colgando de la higuera fructífera el lazo para ahorcarse. Bajo el pretexto de la avaricia habla un misterio de fe, puesto que nuestra fe es comprada en trescientos denarios por los diez sentidos, interiores y exteriores, triplicados por el cuerpo, el alma y el espíritu.
Beda, in Marcum 4, 43
Donde dice: "Con cuyo motivo bramaban contra ella", no debemos entender que habla de los discípulos que aman a Cristo, sino de Judas, pero en el número plural.
Teofilacto
O bien: se puede suponer que muchos discípulos criticaron a la mujer, porque habían oído muchas veces a Cristo recomendar la limosna. Pero no era ésta la intención de Judas, sino el indigno amor al dinero y al torpe lucro; por lo que San Juan le cita a él solo como el que critica a la mujer con intención engańosa. "Con cuyo motivo, dice, bramaban contra ella", es decir, la molestaban, llenándola de injurias y de oprobio. Pero el Seńor reprende a los discípulos porque se oponen al deseo de la mujer. "Mas Jesús les dijo: Dejadla en paz, ¿por qué la molestáis?" Ella iba para ofrecer un don, y sin embargo la maltrataban con injurias.
Orígenes, Homilía sobre San Mateo, 35
Lamentaban la pérdida del bálsamo, porque podía venderse a gran precio y darlo a los pobres; pero no debía hacerse así, porque convenía que sobre la cabeza de Cristo cayera esta santa y rica unción. "La obra, dice, que ha hecho conmigo es buena". La alabanza que hace el Seńor de esta buena obra es efectiva todavía, puesto que nos induce a todos a llenar la cabeza del Seńor con olorosas y preciosas obras, y merecer así que se diga de nosotros que hicimos una buena obra sobre la cabeza de Cristo. Mientras vivamos en este mundo tendremos pobres con nosotros y quien necesite del cuidado de los que aprovecharon en el Verbo de Dios y en su divina sabiduría. Se han hecho ricos, no teniendo consigo siempre día y noche al Hijo de Dios, esto es, al Verbo y la sabiduría de Dios. "Pues que a los pobres los tenéis siempre con vosotros y podéis hacerles bien cuando quisiereis; mas a mí no me tendréis siempre".
Beda, in Marcum 4, 43
Aquí parece hablar de la presencia corporal, porque no estará con ellos después de la resurrección como estaba entonces en vida común y familiarmente.
Pseudo - Jerónimo
"La obra que ha hecho conmigo, dice, es buena". Porque al que cree en Dios, en justicia se le ha de considerar su fe. No es lo mismo creer a Dios que en El, esto es, ponerse enteramente en sus manos.
"Ella ha hecho cuanto estaba en su mano (es decir, cuanto pudo): se ha anticipado a embalsamar mi cuerpo para la sepultura".
Beda, in Marcum 4, 43
Es como si dijese: Vosotros pensáis que se ha perdido este bálsamo, y ha sido como la honra de mi muerte.
Teofilacto
Como guiada por Dios se ha anticipado a ungir mi cuerpo en seńal de mi sepultura: son palabras con que humilla al traidor, y que equivalen a estas otras: ¿Con qué conciencia injurias a esta mujer, que unge mi cuerpo para la sepultura, tú que no te injurias por entregarme a la muerte? Aquí el Seńor hace dos profecías: que su Evangelio será predicado en todo el mundo, y que será alabada la obra de esta mujer. "En verdad os digo que, doquiera que se predicare este Evangelio por todo el mundo, se contará también en memoria de esta mujer", etc.
Beda, in Marcum 4, 43
Es de notar que, así como se cubrió de gloria María para todo el mundo por el homenaje que rindió al Seńor, así el que no temió hacerse detractor por este homenaje, se cubrió de infamia para todo el mundo también. Pero el Seńor, que remunera la buena obra con alabanza digna, evita el anunciar la futura afrenta del impío.